Premio EXPEDICIÓN ATLANTIS 2010

Dibujo de Hernán "Hormiga Negra" Álvarez Forn incluído en el diploma del premio
El lunes 12 de julio proximo pasado, aniversario de la llegada de la "Expedición Atantis" a América, nos reunimos en el buque museo fragata Presidente Sarmiento en Puerto Madero donde entregamoslos Premios Expedición Atlantis, creados por ATNA .
ATNA trabaja para la recuperación, y preservación, del patrimonio cultural, restaurando embarcaciones y elementos navales históricos, divulgando la tradición y promoviendo la actividad náutica en ámbitos tanto oficiales como deportivos.En esa labor, el año pasado, al cumplirse el XXVº Aniversario de la Expedición Atlantis, ATNA propuso crear un premio que llevara el nombre de aquella emblemática expedición, con el objetivo de distinguir a nuestros más destacados navegantes deportivos de travesía y los hacedores de la Atlantis, la gente del C.A.D.E.I., dio su consentimiento.
CADEI ( Centro de Actividades Deportivas, Exploración e Investigación) de la ciudad de Dolores, fundado en 1975, es también una Entidad de Bien Público. Absolutamente amateur, dedicada a la exploración deportivo científica, con logros trascendentes a nivel internacional…Sus expediciones han conquistado las cumbres más altas de América y de África. Han buceado en varios océanos y mares.Han cruzado la Cordillera de los Andes en Globo. Han atravesado el Atlántico en la primitiva y precaria Balsa Atlantis, sin timón. Han explorado y documentado la Antártida, aplicando técnicas de buceo y montañismo. Y también han atravesado el Mar de las Antillas, desde Venezuela hasta Puerto Rico, en kayaks, la embarcación más pequeña que jamás cruzó el mar.De todas ellas, "Atlantis" se destaca. Emblemática. Ejemplar…!“Expedición Atlantis” Un desafío a los imposibles. Investigando en la historia de la navegación, Alfredo Barragán descubrió que los africanos pudieron haber llegado a América 3000 años antes que Colón. Nadie le creyó. Lo trataron de loco y temerario. Los científicos consideraban imposible el cruce del Atlántico hace 35 siglos. Decidió intentarlo. Formó un equipo de deportistas amateurs y, juntos, se lanzaron al océano en la embarcación marina más antigua y precaria que haya usado el hombre: una balsa de troncos, sin motor ni timón. Desafiaron al mar, a la historia y al escepticismo general. Y así, tras cuatro años de lucha y 52 días de increíble travesía, concretaron una de las más bellas hazañas de todos los tiempos.“Atlantis” constituye un aporte a la ciencia pero, sobre todo, es una invitación al hombre a creer en sí mismo. Al arribar a América, el capitán de la balsa resumió todo en una frase: “QUE EL HOMBRE SEPA QUE EL HOMBRE PUEDE.”Por eso el nombre del premio: ¡”Expedición Atlantis”…!Distinción que se otorga “A la embarcación deportiva de bandera argentina y a sus tripulaciones, que haya realizado una navegación excepcional, considerada meritoria, trascendente y basada en el sano espíritu de la aventura”.El premio se materializa con una obra de arte. Es un diploma de honor, grabado sobre una acuarela, con la imagen de la “Atlantis” navegando. Pintada por el afamado arquitecto, nauta y artista Don Hernán Alvarez Forn, alias “Hormiga Negra”, Presidente Honorario de ATNA, quien no pudo asistir a este acto por encontrarse navegando con sus juveniles 83 años en las cercanías de Terranova.Esta entrega se hará cada año, los 12 de julio, conmemorando el aniversario del arribo de la “Atlantis” al Continente Americano.Y está previsto efectuarla en el Museo de la Aventura, obra que CADEI, la Municipalidad de Dolores y la Provincia de Buenos Aires están creando en Dolores, provincia de Buenos Aires, donde descansará la legendaria Balsa.Considerando que dicho Museo aún no ha sido inaugurado, estuvimos, a bordo de la histórica Fragata Sarmiento, donde entregamos las distinciones de este año…!
 i, Carlos Biscioni, Marcos Oliva Day y Alfredo Barragán.
A Marcos Oliva Day, se le entregó el premio “Expedición Atlantis” por haber realizado en el año 1989, la travesía Puerto Almanza- Cabo de Hornos- Circunnavegación Isla de Hornos, con su emblemático cabo- Ushuaia, en kayak.Es de destacar que Marcos tiene además, una vasta trayectoria en navegaciones en esas latitudes en kayak, las que siempre realizó luego de profundos estudios de viabilidad, como por ejemplo al concretar la primera navegación en kayak de toda la costa de la provincia de Santa Cruz, desde el límite con Chubut, hasta Punta Dungeness. (1400 km). 1986-1987. También el primer Cruce en Kayak de la Boca Oriental del Estrecho de Magallanes. Punta Dungeness (Sta.Cruz)-Cabo Espíritu Santo (Tierra del Fuego)-(40 Km.) Ocho horas de remo. Primero de marzo de 1987. El primer Cruce en kayak del Estrecho de Le Maire. Isla Grande de Tierra del Fuego - Isla de Los Estados. 35 Km. 1988 La primera travesía argentina en kayak Punta Arenas-Ushuaia, cruzando el Estrecho de Magallanes desde Cabo Froward al Canal Magdalena.2001 El primer cruce en kayak del lago Buenos Aires-Gral. Carrera (Chile). Los Antiguos-Chile Chico- Ing. Palavichini. Este lago es el más grande de Sudamérica, después del Titicaca. Y en el Pacífico sur ha navegado desde Caleta Tortel hasta Puerto Edén y realizado travesías en el Seno Última Esperanza, Isla Magdalena y Canal de las Montañas.
Carlos Biscioni (ATNA), Ernesto Betbeze, André Issy, Juan Labianca, Armando Trivero y Alfredo Barragán (CADEI)
Luego se premió y rindió homenaje a una bellísima navegación por las entrañas de América Latina, recorriendo 4.000 kilómetros durante 45 días, llevada a cabo en 2008.Sus integrantes fueron: Ernesto Betbeze (capitán), Juan Labianca; Armando Trivero y André Issi.Dijo su Capitán: "Un día navegando en el río-mar, nació la idea, por verlo tan ancho y desmesurado, un día surgió espontánea, la intención de buscar las fuentes, el lugar preciso donde los esquivos horizontes del Plata, se juntan, los orígenes de aquello que tanto sorprende y nos llama a los navegantes del Plata, desde el primer día que subimos a bordo de un velero.Quizá deslumbrados por el llamado del mar infinito, descuidamos el origen, la casa materna de esta Cuenca del Plata.Esa motivación los llevó a organizar esta travesía en la que el objetivo fue unir el centro mismo de la América del sur, con el Río de la Plata. El barco fue un Micro Toner, de solo 5.40m de eslora, su pequeño tamaño, permitió trasladarlo en tráiler a lo largo de más 3500 Km, por tierra, hasta Cuiabá, capital del estado de Mato Grosso, Brasil, ubicada en la latitud 15°38´Sur, que ostenta la particular característica de ser el centro geodésico de América del Sur, hasta allí en su tráiler llegó el “Guaraní”, nombre del velero elegido para recorrer desde el centro de nuestro continente, la sub-cuenca Paraguay – Paraná, a lo largo, será el escenario de esta casi original travesía. El río Cuiabá, ayudaría al “Guaraní”, a desembocar en el río Paraguay, y por este al gran Paraná, y por este último, hasta nuestro Río de la Plata.Un sin número de prístinos paisajes acompañaron el viaje, y un deslumbrante contacto con los nativos guaraníes, dueños eternos de esos espacios, justificaron plenamente el homenaje que se pretendió llevar, con el nombre del barco, aunque tardío, efímero, pequeño y modesto, el viaje pretendió hacer llegar a cada uno de ellos un gesto amable de afecto, y por qué no disculpa ante tanto tiempo de desplazamiento e incomprensión de su cultura.Brasil guardián de las fuentes, con la mediterránea Bolivia donde insólitamente vieron arribar al barco, a pura vela, a Puerto Suarez, vieron nacer esta travesía. Acompañaron el viaje los pueblos guaraníes, con un sin número de pequeños poblados de la República del Paraguay, los vieron pasar siempre con un gesto amable, curioso.”Finalmente el río Paraguay volcó sus aguas en el Paraná para que sea él quién los traiga, sin prisa y sin pausa, hasta San Isidro, justo donde el Río de la Plata, nace… Allí en el Club de Veleros San Isidro, terminaron estos 4000 Km de sub-cuenca, allí dejaron un sin número de anécdotas que quizá despierten en muchos, las ganas de viajar por aquellas tan claras y tranquilas aguas que sin dudas debemos, ante todo, cuidar y amar.
Carlos Biscioni, Emilio Caira, Pablo Basombrío y Alfredo Barragán. A continuación se procedió a homenajear a la " Expedición Chuanisín 2001 - En Busca del Faro del Fin del Mundo"Cuatro deportistas argentinos zarparon en kayaks individuales desde Tierra del Fuego, cruzaron el Estrecho Le Maire y en 19 días, realizaron la circunnavegación completa de la Isla de los Estados. Realmente, una proeza que se inscribe en la historia.El equipo estuvo integrado por : Pablo Basombrío (Capitán), Martín Grondona, Emilio Caira y Matías Larumbe.Dijo el capitán:"Cuando en mayo de 2001 nuestros kayaks navegaron nuevamente por el sur de la Patagonia argentina fueron en busca del Faro del Fin del Mundo de la mítica isla de los Estados.... pero sobre todo fueron en busca de un sueño, de un sueño que no se apaga: el Faro del Fin del Mundo siempre aparece a lo lejos "como una estrella tocando el horizonte".Chuanisín, tierra de la abundancia para los Yamanas, nuestros ancestros canoeros, es la tierra donde la historia y la leyenda se encuentran. Don Augusto Laserre, comandante de la flota de la "División Expedicionaria al Atlántico Sur", siguiendo una estrategia geopolítica clara de ocupación y poblamiento, izó la bandera argentina en el mástil de la farola "y nos dirigió la palabra evocando la gloria de la patria". Esas palabras llegaron hasta nuestros corazones y salimos en busca de nuestro faro, un faro que ilumina siempre "aunque el huracán sople desde los cuatro puntos cardinales". Así, no solo exploramos los límites de nuestro continente sino también nuestros propios límites, conviviendo con nuestros miedos y poniendo a prueba nuestras habilidades, fuerzas e instintos mientras desafiábamos las fuerzas de la naturaleza.Nuestras armas fuimos nosotros mismos, los integrantes de esta expedición, que supimos seguir nuestro sueño y trabajar en equipo; así nuestro lema fue: "si nos ocurre alguna tragedia sólo pensaré en mi amigo. Le daré mi alma, mi mano y mi corazón"
Alfredo Barragán y Gerónimo Saint Martín Y por último, entregamos el premio a uno de nuestros emblemáticos personajes de la vela argentina, tal como lo es Gerónimo Saint Martín.El 10 de febrero de 1991, Gerónimo abordo "LA INDIA", su velero de 6.13 m. de eslora, para comenzar un viaje en solitario. El proyecto era zarpar de La Plata, Argentina, para recalar en Florianópolis, Brasil, y regresar. Era el viaje de despedida de LA INDIA. Al regreso seria vendida para armar un barco más grande, que en razón de su tamaño, seria supuestamente más apto para largas travesías, no como su diminuto H20. Tiempo estimado de la aventura, aproximadamente dos meses. Una pequeña variación de los planes originales se produjo. El regreso fue en septiembre del 2000. Los diez años de travesías en solitario, representaron, navegar y vivir todo ese tiempo en un velero de 20 pies, navegar rutas y arribar a latitudes nunca antes alcanzados por tan pequeña embarcación.Luego de navegar las costas de Brasil, del Caribe, Fort Lauderdale, Nueva York y Terranova, Llegó a St. John´s, donde su intención era la de hacer una corta y última escala antes de intentar el importantísimo paso de cruzar a Islandia. Recabó más información sobre la zona a navegar, cómo mejorar el equipamiento contra el frio y adquirir provisiones más adecuadas para las bajas temperaturas y ahí si poner proa hacia Islandia, Spitsbergen y finalmente el Casquete Polar Ártico. Ya había podido comprobar que los trópicos se convirtieron, casi en su totalidad, en centros de turismo masivo. Por no ser estos tipos de lugares los que atraían su interés, llego a la conclusión de que solo le quedaba poner proa hacia las altas latitudes, menos frecuentadas y distorsionadas que estas, en las que acababa de pasar cuatro años. La opción se impuso por sí sola, como venia del Sur, solo le quedaba el rumbo Norte. La ruta elegida fue entonces la que lo llevaría mas allá de Círculo Polar Ártico, hasta los 80° 42´ Norte, por la cual hoy se lo distingue con el premio “EXPEDICION ATLANTIS”.De allí recopiló una cantidad de dibujos realizados por los alumnos de la escuela que se encuentra más al norte y dentro del círculo polar ártico.Logrado el objetivo, de allí navegó hasta la ciudad más austral del mundo, nuestra bellísima Ushuaia donde todo el peso de una inmensa emoción le golpeo el pecho. Gerónimo comentó: “No sé si llore, pero en diez años de viaje y con todas las fuertes experiencias que había vivido, incluida la llegada al Casquete Polar Ártico, nunca sentí nada tan hermoso e intenso como en ese momento. Había cumplido la palabra empeñada a los niños de Longyearbyen y mi autoestima marinera, reafirmada. Minutos después, La india estaba amarrada al muelle del club náutico Afasyn.”El 1 de abril La India ya estaba bien abarloada a un velero de 50 pies, yo había descansado como un angel y para completar el perfecto escenario cayo una fuerte nevada que cubrió la ciudad con un hermoso manto blanco de 50 cm. de espesor. Para lo que yo podía pedir, estaba casi todo logrado. Los primeros días en la ciudad del fin del mundo fueron una vorágine de agasajos, entrevistas periodísticas y de contacto con funcionarios para organizar la muestra de los dibujos traídos del extremo norte. Se decidió que lo más apropiado seria realizar una exposición en una sala del museo montado en el antiguo presidio de la ciudad. Allí concurrieron los alumnos de las escuelas de Ushuaia, donde los recibió Gerónimo para contarles de donde venían y quienes les enviaban esos dibujos. Muchos de los niños fueguinos tomaron nota de los mensajes adjuntados a los dibujos y se pusieron en contacto con sus creadores. Quizá haya nacido así, un puente de hermandad entre las comunidades de chicos de los extremos del mundo.Luego transcurrió la etapa final: Ushuaia – Buenos Aires.Una vez llegado a Buenos Aires, amarrada La India en el Yacht Club Puerto Madero y luego de 10 años de travesía Gerónimo Saint Martin expreso:“Bajar las velas a la llegada a un puerto puede ser solo la repetición de un gesto realizado mil veces, pero esta vez tenía varias e importantes connotaciones, tanto para mí como para La India, porque quizás para ella, era la última vez. Esta pequeña y noble compañera es con la que debo compartir todos los logros de esta jornada. Es a la que nunca dejare de agradecerle que me permitiera recorrer los mares más bellos, difíciles e impensados, en plena seguridad. La que se convirtió en nido y refugio cómplice durante tanto tiempo. Que fue marco de momentos sublimes, y receptora y cobijadora en los que necesite un rincón solitario e intimo. A sus virtudes les debo, por lo menos, la mitad de los meritos de esta travesía. Mi cariño y reconocimiento serán para siempre.” Galería de imágenes 




Fotos gentileza Armada Argentina, Ernesto Betbeze y Daniel Prieto Artículos publicados en otros medios amigos: |