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07-09-2010
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Llegada de la fragata Libertad (2010)

Ha llegado la Fragata Libertad

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Todos los viajes de instrucción constituyen para sus protagonistas una experiencia única, especial e irrepetible.

Pero este viaje en particular, tal vez debido a la Regata del Bicentenario que también acercó a nuestras costas tantos bellos navíos; ha significado para mí y para muchas personas un acontecimiento singular y maravilloso, que me generó un grado de adhesión y conciencia diferente, y por lo tanto me invitó a realizar un seguimiento mucho más comprometido.

Es por eso que el día de regreso de la Fragata Libertad a Buenos Aires, no podía faltar a la cita, y de esta manera cerrar también en mí el viaje de acompañamiento que hice desde tierra con todos los embarcados en Velas 2010.

Una vez más el día de la llegada no permitió a la comunidad náutica acompañar y escoltar multitudinariamente -como gusta y anhela-, con sus velas, empavesados y sonoros saludos a la fragata.

Pero aún siendo martes de mediodía y con una meteorología totalmente adversa, las familias se hicieron presentes en la Dársena Norte del Puerto de Buenos Aires, con sus pancartas y con el calor de sus corazones para reencontrarse con los suyos.

Envuelta en una neblina persistente que desdibujaba la ciudad y el horizonte, y entre rociones de leonada agua rioplatense, ingresó al puerto nuestra querida fragata Libertad.

El viento implacable y la baja temperatura no amedrentaron a nadie: padres, esposas, hijos y hermanos con sus almas vibrantes aguardaban el emotivo  encuentro.

Al través del Km 0 se hicieron oír los saludos de rigor. Luego y más cerca del amarre,   primera, segunda y tercera posición: los gavieros poblaron las vergas y el bauprés. Las sirenas saludaban y el buque poco a poco culminó la maniobra de atraque.

La banda de música y los cadetes formados en tierra también aguardaban para rendir honores.

Todo se dio en armonía, y curiosamente no llovió.

Quiero destacar los rostros felices que vi ese día, y las sonrisas que no eran “para la foto”.

No tengo ningún familiar embarcado en este viaje, pero pude compartir con todos los que interactué mi sincera emoción. Fue así que cada uno de ellos de alguna manera se convirtió en la persona que vine a recibir junto con la Fragata.

A continuación presento algunas fotos de ese día como mi pequeño homenaje y recuerdo para todos ellos.

Gracias y bienvenidos.


M. Claudia Nieves

 

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